no supe hacerme querer

le digo a p. que cuando escribo puedo hacer cualquier cosa. que es como cuando ella canta. me refiero a la posibilidad de transmitir una idea o una sensación o una impresión determinada. que lo puedo hacer en casi cualquier registro y que en general no encuentro mayores dificultades. que con la música -- por supuesto-- no me pasa eso y mucho menos con el baile. aunque en el baile hay en mí (desde siempre) alguna intuición natural en el movimiento que (también desde siempre) pierdo absolutamente en el momento de bailar tango. eso es muy malo y en realidad no sé bien por qué sucede. no debería ser así. creo que ¿el problema? está en que el tango como danza es tan endiablandamente difícil que en algún punto del proceso de aprendizaje y en algún punto del proceso del arbrazo y la caminata y en algún punto de todo el maldito asunto milongueril esa intuición, esa suerte de "gracia" primigenia se esfuma y sólo queda la racionalización del movimiento coordinado, el miedo [profundo] a que algo salga mal, la preocupación por no gustarle al otro  (al compañero de baile, a quien nos mira desde fuera, etc) y no sé qué más. y todo aunque me repita una y otra vez que nada de esto me importa.

volví el sábado a las clases de o. es un buen lugar para reencontrarse. para volver a lo esencial. ella es un poco autoritaria. aunque sólo en apariencia. en el fondo pone amor en lo que hace. y creo que eso es lo que me lleva de vuelta a sus clases aunque a veces no entienda muy bien las consignas. eso y que las demás personas que van también sienten amor por el baile. y ganas de bailar. simples y puras ganas de bailar no importa con quién.

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¿qué pasó?


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