Resulta que

..al parecer no soy más que una persona caprichosa y con muy baja tolerancia a la frustración. Una pelotuda bah.

Anoche en la milonga había demasiada gente y poco baile. Por lo menos de mi parte [todos bailan menos vos].

La orquesta hizo una aparición tardía. Jamás la escuché. Relegada en una mesa me dediqué a observar un rato, a quejarme internamente por mis malas decisiones, a conversar con el telefonito [sí, con el telefonito. pero sólo un momento] y luego me retiré antes de que mi enojo creciera demasiado. Bailé dos medias tandas que, por supuesto, no es lo mismo que dos tandas y media. Y recordé la primera vez que fui al salón canning y en qué compañía. Y la última (sin contar la de anoche) y en qué compañía.

La vida.

Comentarios

Entradas populares