el piano

necesito conseguir los libros de john berger. necesito, como diría anna ajmátova, acabar con la memoria. la memoria de lo que viví. necesito recomenzar mi  historia. 

en la librería de la señora melómana, esa a la que juré que jamás volvería a comprarle un libro, encuentro una autobiografía de cadícamo, otra de juan carlos cobián (escrita por cadícamo) son los responsables de niebla del riachuelo, el tango que nunca terminé de arreglar. encuentro esos libros, unas revistas de tango del año 80 y, lo más interesante, un programa del teatro san martín de un homenaje que le hiceron a aníbal troilo por los 30 años al frente de su orquesta. compré toda esa montaña de papel que va a terminar en algún rincón de la biblioteca alimentando los bichos grises que merodean en los libros viejos. compré todo, en realidad, porque pensé que a p. le puede interesar. quizás para encontrar una excusa que me permita hablarle. 

lo cierto es que esas conversaciones continúan todavía en mí. me hago las preguntas, invento las respuestas, imagino qué dirías si, o cómo discutiríamos de tal o cual tema. por ejemplo los ensayos de john berger sobre el dibujo, sobre las maneras de mirar una obra de arte, sobre el significado de los desnudos femeninos en la tradición europea, sobre el significado de un desnudo femenino encontrado en la habitación de un amante. 

...

ayer a la noche el piano, los dedos respondiendo a las órdenes de mi cerebro. hay cosas que no se borran de la memoria. es increíble. 

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