soneto espiritual

querido cuántos días sin tenerte
ya casi me olvidé cómo era eso:
sentir sobre mi cuerpo todo el peso
del tuyo en la aventura cojerte

querido cuántos días sin besarte
sin que tus manos busquen en mi centro
el agua que me viene desde adentro
y que aprendiste bien: puede mojarte

querido cuántos días sin morderte
sin escucharte pedir ¡más! mimoso
dejando así tu mundo perezoso
para en el mío poder regocijarte

[pienso y escribo y se me nubla el cielo
estoy caliente como gata en celo]

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