de puro curda

la clase está suspendida y decido igual quedarme. la chica de la barra me trata de usted. señora esto señora lo otro. la bailarina de macedonia me invita una tanda y ¡uy! qué bien baila. entonces, luego de bailar bastante y antes de irme justo pasan la tanda de troilo fiorentino creo, esa que es siempre la misma tanda en el mismo orden, que uno ya sabe con qué tango empieza y qué tango viene después y lo mismo dentro de cada uno, le digo si quiere bailar conmigo. para qué. la chica había tomado y quería más hablar que bailar o hablaba mientras bailaba y --lo peor-- me corregía cosas. ahí se terminó la magia.

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